VERTEDERO NO

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martes, 6 de abril de 2010

EL CRISOL 3

Camellero en las ruinas romanas

.-Mi nombre es Khaled. Soy camellero en la zona de las ruinas romanas en Palmira.

Esta semana ha sido muy buena para ganar dinero puesto que ha habido tormenta del desierto casi todos los días. Muchos turistas venían a pie desde sus hoteles a las ruinas romanas y el molesto sentir de la arena en ojos y cara en general hace que soliciten el regreso a los mismos a lomos de BEL, mi camello hembra principal.

Diariamente engalanamos a BEL con alfombras coloridas, cordelerías doradas y limpiamos al máximo la silla de montar de madera trabajada. Con los primeros rayos de sol me dirijo a la puerta principal del Cardo máximo. Es una foto obligada para los turistas que vienen a SIRIA a visitar las ruinas palmireñas y Bel y yo les esperamos allí.

Algunos se hacen fotos con nosotros, otros sólo con BEL sentada en el suelo, otros nos piden salir a caminar entre las ruinas. La mayoría no nos hace caso, aunque nos ganamos bien la vida.

A medio día uno de mis hermanos trae en la moto forraje suficiente para la camella y yo aprovecho para ir a casa y refrescarme un poco.

Últimamente estoy muy preocupado porque noto a BEL con poco apetito y tengo la impresión de que está débil. Sospecho que ha cogido algunos parásitos como dos de sus cachorros, que son más propensos. Estos tienen diarrea y dificultad a la hora de ponerse en pie. Tendré que visitar pronto al beduino que prepara los remedios naturales de plantas para intentar curarla.

Pronto empieza la época de las carreras y de los concursos de belleza, y BEL quedó finalista el año pasado en el segundo concurso.

Se pone el sol en las ruinas y acaba nuestra jornada. Una turista francesa ha insistido en ir ella sola con la camella. Bel se conoce el recorrido de maravilla y a un sonido mío viene al lugar donde la espero. La turista tiene una enorme cara de satisfacción, la he dejado recorrer los parajes por hora y media y seguro que recibiré una buena propina.

Para mí no es importante cuánto dinero llevar a casa, sino llevar.

Monto a BEL y la dejo cabalgar en el camino al palmeral donde pasará la noche. Se pone contenta al oír los berridos de sus congéneres. Es un momento especial de felicidad que experimenta todos los días cuando la dejo suelta junto al rebaño en el oasis…


CAMARERO DE UN CRUCERO DE LUJO EN EL CARIBE

.- Soy Vincent camarero de la cubierta 2 de un importante buque de viajeros en el Caribe. 5000 pasajeros es la capacidad del crucero y 4300 personas componemos la tripulación del mismo. Cada uno viene de un país o lugar diferente.

Yo nací en ST. VINCENT preciosa isla antillana perteneciente al archipiélago de islas granadinas. Mido 2 mts y soy de raza negra. Continúo soltero debido a mi trabajo que me mantiene varios meses fuera de mi tierra cada año.

Limpio dos veces al día las cuarenta cabinas que me corresponden. Procuro tener siempre bien estiradas las colchas y sábanas en las camas, e inmaculados los baños. Siempre dejo dos pequeños obsequios por la noche y me cuido de comprobar de que gel, jabón, o las pequeñeces que hacen su estancia grata al viajero no falten.

Cuánto mejor haga mi trabajo, me siento más satisfecho. De esa manera gozo de más tiempo libre y puedo ir a jugar al básket con el resto de compañeros de turno en el espacio destinado sólo a tripulación. No podemos mezclarnos con los pasajeros en bares, cubiertas, ni lugares de actividad.

No entiendo el idioma en el que me hablan lo pasajeros como no sea inglés o algo de francés, pero siempre sonrío, y mi superior está muy contenta conmigo.

También debido a mis dimensiones debo comer a menudo y en esas escapadas visito a un amigo rumano que está en la cocina y me pasa algunos delicatessen.

Los pasajeros dicen que tengo una eterna sonrisa y que soy amable. Cuando menos te necesiten, mejor has trabajado. Y ellos me llaman poco.

Una vez cada seis meses desembarcamos y puedo visitar a la familia, a los amigos y disfrutar de mis playas y de mi comida. Bañarme en libertad y bailar y cantar con mi gente. Soy profundamente cristiano.

A bordo ahorras mucho dinero pues no puedes gastarlo. Y las semanas pasan rápidas. Nuevos pasajeros entran a mis cabinas y una vez más el gran buque inicia su crucero por el recorrido de Aruba, Curaçao, St. Thomas y St. Maarten.

Una cuidadora de delfines del Aquarium de Willemstad es una vieja amiga de mi isla y a veces aprovecho la escala en Curaçao para bajar del barco y visitarle.

Algunas veces la acompaño a Misa. Me agrada mucho al corazón compartir este pequeño ratito con élla.

Me gusta ir siempre bien limpio cuando la veo y con la cabeza bien rapada.

UNA MUJER EN ISRAEL

.- Alejandra es una chilena que volvió hace años a la tierra de sus ancestros, a ISRAEL tras un largo devenir desde la emigración de su familia de Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante algún tiempo vivió en las cooperativas comunistas, en el kibutz, donde todo se comparte, donde el trabajo se distribuye y cada cual tiene su cometido y su paga. Allí aprendió a conducir camiones de gran tonelaje y se quedó como la conductora del autobús del Kibutz.

Gracias a su país de nacimiento CHILE, habla castellano fluidamente aunque su padres lo balbucean, son polacos y muy mayores.

Ella trabaja de camarera en un moderno bar del barrio Nihat Shibah, el barrio progre donde los jóvenes se reúnen para bailar, beber y parecerse un poco al mundo occidental. Lo compagina con su labor de conductora de autobús turístico por el país.

Cuando llega la temporada turística, Alejandra prefiere a los grupos europeos, preferentemente españoles o italianos, que no sean de peregrinación religiosa, si no de turismo. Le gusta mostrar el nuevo ISRAEL a los forasteros , y su belleza hace que su jefe no pueda negarle sus peticiones.

Alejandra no entiende cómo existe gente que come marisco, algunas aves y mamíferos.
Su religión lo prohíbe y su comprensión es pequeña al respecto. Entiende que en su país los Rabinos revisen con minuciosidad los alimentos que son ofrecidos a los turistas, que se cumplan los preceptos de la Torá, donde los lácteos como queso, yogures o leche no deben ser servidos a la par que carnes con sangre, etc.

Combina modernidad y preceptos de los ultra ortodoxos judíos y respeta el viernes, el Sabbat. El día de convivencia con la familia, donde el esfuerzo está prohibido hasta para los ascensores., es Sagrado.

Alejandra es un sol moreno cuya prominente nariz da fe de su raza judía. Te mira con minuciosidad color de ojos, prominencia de pómulos, mentón y sobre todo la nariz intentando asociar algún rasgo para poder decirte que tienes ascendientes hebreos y que en ese caso, podrías intimar con ella (condición sine qua non)...



EX MILITAR EN SAIGÓN

.- Hola a todos soy Chan. Vivo en Saigón, Ho Chi Min City, la capital vietnamita del Sur que consiguió derrotar a los americanos.

Yo mismo combatí en Cu Chi, donde construíamos túneles bajo la jungla sin cesar. Nuestra original guerra de guerrillas sin medios técnicos alguno desesperó a los americanos que sufrieron numerosas bajas. Vivíamos dentro de los túneles excavados en las orillas de los ríos, y al final de la guerra eran muchos los kilómetros de madrigueras por las que transitábamos los soldados.

Teníamos que emplear nuestro ingenio para subsistir y conseguir combatir a los bien equipados soldados americanos. Nuestros hermanos del norte no nos ayudaron a erradicar a estos colonos y nuestro presidente Ho Chi Min nos enseñó cómo conseguirlo.

Soy comunista convencido y hablo español, que aprendí en Cuba. El viaje fue un premio por haber sido combatiente tras la guerra. Debido a las buenas relaciones con Castro el intercambio entre Vietnam y Cuba era frecuente y muchos vietnamitas acabamos los estudios en la isla.

Y lo aproveché bien hablando su idioma español; gracias a eso mi hijo Kon también sabe hablarlo perfectamente y trabaja diariamente como guía conductor de reducidos grupos de españoles que a veces nos visitan. No entiendo porqué vienen nada más que en julio y agosto.

La semana pasada mi hijo sufrió una caída de su moto y se fracturó la muñeca, así que yo me encargo unos días de estos europeos. Además de CU CHI, lugar al que les obligo a visitar, me gusta mostrarles los campos de arrozales y el delta del río Mekong, donde muchos pueblos viven sobre el agua.

Las barcas son usadas como jardines, viviendas, bares y mil practicidades más donde el trueque está a la orden del día. Frutas se intercambian por ladrillos, por arena para la construcción.
Las anuales avenidas del río inundan campos, caminos y cosechas y las tierras se empapan un año más para producir nuestro producto vital: el arroz.

Pagodas budistas abarrotadas de fieles se ven en el ajetreado y ruidos trayecto donde cientos de miles de motos se desplazan acá y allá. Nadie tiene noción sobre normas de conducción, así que hay que estar bien atentos…

Por las noches acompaño a los turistas en SAIGÓN a fabricarse trajes en 24 hrs en los sastres
hindúes, también les acompaño a las cenas a bordo de barcos-restaurante que navegan lentamente por el centro de la ciudad, por el Mekong.

Algunos me reclaman la atención sobre las casas de masajes… pero no me place llevarles allí.

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